Empieza con una lista completa
Anota cada medicamento, la dosis, el horario y para qué sirve. Incluye vitaminas, suplementos y medicinas sin receta: también cuentan.
Elige un sistema que todos entiendan
Un pastillero semanal y un registro visible en la cocina funcionan mejor que un sistema perfecto que solo tú conoces.
Revisa la lista con profesionales
Lleva la lista a cada cita y a la farmacia. El médico o el farmacéutico pueden detectar duplicados o interacciones.
Planifica las recargas
Marca en el calendario cuándo se acaba cada receta para pedirla con anticipación.
